13 de octubre de 2008

'Yo soy normal, la rara es la enfermedad'

(...) Así que aquí tienen a Fide con la única misión de evidenciar que existe, que la medicina no venga luego diciendo que Fide no es. Así que aquí tienen a Fide siendo, que no espera un reportaje de esos que hacen llorar con musiquita de fondo. Que espera que le aguanten la mirada y conozcan, sólo conozcan. "Sal, porque no creen que existas"...

Existe, vaya que existe. Desde hace 34 otoños. En la foto en sepia de su álbum está sentadita en un barreño, con poco más de un año, regordeta y desnuda, intacta aún, mirando a la cámara como esperando que llegue algún hermano gracioso y le eche un cubo de agua por encima. La foto en color de arriba es de este mes, en su casa alicantina de Ibi. Entre una imagen y otra hay un incendio lento y devastador, una enfermedad rara denominada porfiria eritropoyética de Günther que, a pesar de su saña, no le va a robar las sonrisas al álbum.

"Tienes dos opciones. O te quedas en casa llorando o sales. Elegí la segunda. No sé si es la más inteligente, pero es la que me apetece porque la vida son muchas cosas. Tengo ilusión por la vida. Cada día es único, diferente, irrepetible...".

-Bueno, ¿te parece entonces que hagamos el reportaje?

-Fíjate, podría decirte que no. Porque a mí no me va a servir para nada. La solución no creo que me llegue. Pero creo que tengo que dar la cara por la gente que viene detrás. (...)




"Ir al colegio no fue fácil. Iba a otro ritmo, me pasaba trimestres sin ir por los dolores, a lo mejor estaba seis u ocho meses casi sin poder andar, por lo que dejé de estudiar al acabar EGB", evoca esta empleada de seguros. "Recuerdo que cuando tenía cuatro o cinco años conservaba las manos aún y la cara perfecta. Esto es muy lento. Te aparecen heridas y más heridas. No salía al recreo por no caerme, porque con las heridas vas perdiendo carne que no se recupera. En el mundo había chinos, bajos, negros, gordos... Pues yo era así, diferente".




(...)Fide busca con ahínco de exploradora sin hallar la pepita de oro de la ciencia, buceando en médicos, yendo a congresos, dando conferencias, cribando información (www.porphyria-europe.org y www.porfiria.org). Se lo ha dicho a los estudiantes de Medicina de Sevilla: "Ah, y esto no es contagioso, chicos. O sea, que si salís mal de aquí, no es por mi culpa". Sucede que una grita y grita y no vuelve ni el eco.


(...)"Hay gente que cambia de asiento para no estar a mi lado. Pero ¿quién tiene el problema? ¿Esa persona o yo? Él, que es el que no se sienta. Yo soy normal, la que es rara es mi enfermedad".


(...)"Después de todo he aprendido a dar amor sin esperar, a disfrutar con los buenos momentos, a estar donde debo estar y a aprovechar cada nueva experiencia", escribe en un dossier que nos envía y que se titula ¿Quién soy yo?
Esta historia empezaba con un empujón y termina con otro. Desde luego que es la frase aquélla de papá, cuando tocaba levantarse y salir al colegio, la única medicina que de momento sirve: "Venga, hija, mirada alta y a ser fuerte".


4 historias:

Carolina Aurora dijo...

Hola Señorita Fide y a todas las personas que leen este blog, solo escribo para comentar que acabo de leer este reportaje en un periodico local (Veracruz,México) y como mucha gente supongo, desconocía de ésta enfermedad,por lo que quiero mostrar mi admiración a todas las personas que padecen ésta enfermedad tan terrible y que siguen adelante, yo soy una mujer de 28 años, sin ningún problema aparente, pero de solo pensar que ésta enfermedad tan terrible podría adquirirla alguno de mis hijos(aunque se que es hereditaria) o algun familiar, me pongo a pensar que debería haber más información sobre ello, ya que reconozco que al ser una persona no de mucho mundo, debo admitir que si encuentro a una persona enferma en la calle, mi primera reacción sería de asombro o de temor, y no es que sea yo una mala persona, ni grocera, es solo que no sabia de ésta enfermedad, por lo que insisto falta información al respecto, un saludo a todos y muchos ánimos y fortaleza.

Saludos

desde México

Mariana dijo...

Nita, gracias por compartir la historia de Fide. Me parece increíblemente valiosa en todo su espectro. La admiro, la respeto y la siento en mi corazón aunque mi sufrimiento nada tiene que ver con el suyo ni con su fuerza vital... que en mí muere rápido atrapada en depresiones incomprensibles para mi persona. ¡Felicidades Fide por el valor y la fuerza!

Anónimo dijo...

Seguramente muchos de nosotros no daríamos la cara al mundo como lo haces tu. Esta sociedad no acepta lo "no normal", entre ello tu enfermedad.
Yo trabajo en investigación y se malgasta mucho dinero en proyectos sin sentido, aunque otro mucho se emplea en investigación de enfermedades muy usuales, lo que supongo que ayuda a mucha gente. Pero no pienso que a personas con enfermedades categorizadas como raras haya que abandonarlas a su suerte. Ójala llegue el día en que todas las enfermedades genéticas puedan ser fácilmente curadas.
Un beso enorme y espero que disfrutes de la vida todo lo que puedas, porque a pesar de todo, creo que sabes hacerlo.

Jennifer dijo...

Hola, me llamo Jennifer, quería decir que hace ya un tiempo que buscando encontré la historia de Fide, la verdad es de admirar, y por supuesto de respetar. Hay gente que por el hecho de oír "enfermedad rara" ya discriminan, me gustaría saber aquí quien son los raros. Nosotros por tener una enfermedad poco conocida, o ellos por no aceptar a cualquier persona que no sea como ellos llaman "normal".
Un saludo para Fide y para Nita y sobre todo muchooo animooo¡¡¡¡

un besoo¡ ciaooo