27 de junio de 2008

"Dijeron que sólo quería llamar la atención"


María Ángeles Guillamón tiene 57 años, pero ha reiniciado su vida en dos ocasiones; y desde cero. El motivo es la porfiria aguda intermitente que padece, una enfermedad metabólica rara que le ha causado un par de crisis que la postraron en la cama y la forzaron a llevar a cabo sendos procesos de dura rehabilitación ocho horas al día durante los siete de la semana, a lo largo de algo más de un año. "Las dos veces tuve que aprender a hablar, a caminar, a comer, a pasar las hojas de un libro, a leer, a escribir... a todo. Por la mañana trabajaban conmigo en el gimnasio; por la tarde iba al fisioterapeuta", rememora. Hasta que le diagnosticaron la patología, hace ahora 17 años, esta mujer trabajaba a tope coordinando diversos proyectos de integración para mujeres y adolescentes. "Llevaba un ritmo frenético, así que cuando empecé a notar cansancio [el primer signo de su dolencia] lo achaqué a eso sin más hasta que en una reunión sentí como si una flecha me atravesara el cuerpo".
Como no encontraban nada, ni siquiera en una intervención gástrica que me practicaron, llegaron a la conclusión de que padecía un problema psiquiátrico y que lo único que quería era llamar la atención. Cuando me repuse acudí a la Clínica Universitaria de Navarra, donde me diagnosticaron porfiria".