14 de febrero de 2008

Complicaciones


"El optimista siempre tiene un proyecto. El pesimista siempre tiene una excusa."Anónimo

Desde aquel instante se terminaron las pruebas para comenzar a experimentar con la medicacion, hasta que meses más tarde ingresé por deshidratación. Mi compañera de sala (una anciana de 60 y pocos años) sufrió en sus carnes la consecuencia de una de éstas crisis tan poco conocidas. El caso es que a los ayegados más sufridos (ésos que desde el momento en que te ven con tan mala cara -en parte por la falta de alimentos y la otra por la medicación tan fuerte- no dejan de llorar y apenarse por la imagen que están viendo) se les dió por comentar lo mal que estaba la "niña" en aquella cama, a lo que la anciana no se le ocurre otra cosa que contestarles que lo mío era anorexia y que llevaba todo el día vomitando (CON LO QUE ME GUSTA COMER!!!) en aquellos momentos, nació en mi la hermana gemela del exorcista, la distancia (entre camas) fué lo que la salvó de ser estrangulada, la rabia contenida salió tan rápidamente que los familiares pasaron de ver a "la pobre niña" como "la niña necesita un psicólogo".

De todas formas, he de darle las gracias ya sea por su falta de conocimientos o a las ganas de inmiscuirse en la vida de vecino acabó ayudándome a consegu¡r la zona VIP del hospital (no vaya a ser que por la noche se le dé por llegar a mayores... pensaron los sanitarios) y me trasladaron a una habitación individual en la que pasé el resto de la estancia que si no recuerdo mal, rondaron los 15 días. Alrededor de los 18 meses, volví a recaer en una fuerte crisis impulsada por una visita al dentista (la cual no se detuvo ni lo más mínimo a comprobar la letra pequeña del contrato para poder experimentar conmigo) y acabé en el mismo centro, compartiendo una habitación con dos personas más.. una de ellas, con 16 años, llevaba un mes en manos de los investigadores de bata blanca que todavía no daban con su dolencia; la otra, una señora que rondaba los 50 y solía ser inquilina de confianza de aquel hospital tenía por costumbre ser visitada por una de sus hijas, a la cual se le ocurrió hablar por el móvil sin tener necesidad de usarlo (los berridos que emitía eran descomunales) lo que ayudó un poco más (si cabe) a mi undimiento personal en aquella situación. He de decir que aquellos días fueron de los peores que recuerdo: normalmente solían esperar a que la crisis remitiese en 15 días, pero aquella vez se equivocaron y las condiciones no fueron en absoluto las adecuadas para poder curar ni siquiera una gripe.

La gran mayoría de mis conocidos, estaban convencidos de que era yo la que no hacía nada por curarme, que mi estado era provocado por "mis ganas de llamar la atención" (los dolores musculares eran provocados por la falta de sodio y potasio) aunque los verdaderos culpables de aquella situación fueron los propios doctores (si en realidad lo son) que prefirieron hacer creer a toda una familia que la culpable era yo misma a reconocer el echo de que ellos también son humanos y se equivocan: después de quince días a base de peptidina (Es un derivado de la morfina ya que te deja en un estado entre la extra-relajación y la imposibilidad de mover un sólo músculo, con el kit de que el conducto auditivo funciona perfectamente -la memoria depende de la persona-) para no "engancharme", no se les ocurre otra genialidad que poner en suero con Nolotil (contraindicado para ésta enfermedad) y sabiendo que no estaban consiguiendo absolutamente nada o por la posibilidad de ser denunciados al cagarla tan estrepitosamente, se les ocurre defenderse diciendo a la familia que eran placebos- qué se creen? que soy idiota?- y en el caso de que fuera verdad, el echo de saber que te están medicando con algo que no deben, seguramente no te tranquilice lo suficiente como para curarte de una crisis nerviosa, no creen?

En definitiva, que no sólo tuve a toda la rama sanitaria en mi contra (el trato era como una loca desquiciada), sino que un grupo de familiares y conocidos tuvieron que instalarse en uno u otro bando, lo cual consiguió acabar con mi existencia. El echo de que la mayoría diesen su opinión para "hacer de samaritanos" fué lo más doloroso: "Porqué no sales a caminar?" - y tu? serías capaz de dar un solo paso si tuvieras un hormigueo constante por todo el cuerpo que se acentúa en cuanto mueves un músculo? "Tienes que comer"- en cuanto se me quiten las náuseas lo haré encantada. "Tienes que ser fuerte y ponerte bien"- si supiera cómo puedes estar seguro de que no me verías aquí ni en pintura. Como éstos, infinidad de consejos que más bien se asemejaban a una lapidación conjunta de palabras sin sentido cuya única finalidad era ayudar y que lo único que consiguieron fué enterrarme más.

Aunque en parte debo agradecer a toda ésta gente el echo de sus insistentes consejos, porque fueron los impulsores de que desease desaparecer de la faz de la tierra y en cuanto tuve la oportunidad de guardar cobijo en casa de una desconocida (hasta ésos momentos) a la cual debo dar gracias enormemente por ser tan comprensiva y saber cómo tratar realmente a un enfermo (no hay consejos que valgan, ni opiniones, lo único que puedes hacer en éstos casos es sentarte y escuchar con la mente abierta...quizás no le evites el sufrimiento, pero sí la tranquilidad de saber que puede contar contigo sin tener que traspasar la barrera de la aceptación y la comprensión). Quisiera que aquellos afectados de ésta u otras enfermedades tan desconocidas plasmasen sus experiencias en ésta página, para que los que vengan detrás tengan el camino limpio de cualquier piedra que se pudiesen encontrar; considero que la peor parte de ésta dolencia es la tansición hasta su reconocimiento en el paciente.

Hasta el día de hoy, no había valorado lo suficiente el echo de haber pedido el alta voluntaria, aquella tarde de Diciembre de 2003... de lo contrario podría terminar mi experiencia en un psiquiátrico (como algunas personas que conozco) y sufriendo una inmovilidad de las extremidades, para lo cual es necesaria una recuperacion con rehabilitación por parte de especialistas traumatológicos; aunque en mi caso ( sufrí los dolores musculares fruto de la bajada en sodio y potasio) lo que más me relajaba era sumergirme en el agua; parece ser que está reconocido algún tipo de tratamiento con éste elemento pero desconozco cómo lo realizan. Como ya he dicho antes, me encuentro con los oídos (y los ojos) abiertos para todo aquel que quiera compartir algo ya que ni todo es tan grave cómo nos lo pintan, ni todo es tan fácil de llevar.
Ánimo y comparte con nosotros tu visión.
Un saludo.